Historia del café en Occidente
La región de Occidente de Honduras por su ubicación geográfica, su importancia estratégica desde los tiempos antiguos; sus pobladores de las Etnias Lenca y Chortis hicieron de ella una de la zonas más relevantes durante las diferentes etapas de su existencia, siendo los sistemas de cultivo, la conservación e intercambio de especies importantes, las tradiciones culinarias y las diversas tecnologías silvo-agrícolas implementadas hasta nuestros días.
En esta zona se produce un café extraordinario, cosechado a mano y procesado artesanalmente, un lugar único y mágico con gente muy noble y muy leal, su riqueza inigualable en diseños arquitectónicos coloniales, esto sumado a la preservación de la cultura y costumbres de su gente, da como resultado un fuerte entramado social, donde los valores, tradiciones y conocimientos sobre la producción y procesamiento del café son pasados de generación en generación, cuyos productores viven y dedican su mayor tiempo a sus cafetales, produciendo en armonía con el medio ambiente, conservando y protegiendo la naturales y su biodiversidad.
Podríamos preliminarmente escribir que el cultivo y establecimiento del Café como producto comercial como hoy lo conocemos ha tenido tres diferentes momentos/etapas: La primera como planta de jardín, “por la curiosidad de unos cuantos” como dice don Ramón Anguian, incluyendo en esto la hipótesis de los Curas mencionados; una segunda: cuando el Café pasa a ser una planta de solar, con tendencia a proveer las necesidades de consumo familiar (no hay huerto o solar en Occidente donde no haya Café y diversos tipos de plátanos predominantemente, además de una diversidad de otras especies vegetales autóctonas o introducidas).
La tercera: el Café como planta cultivada para una escala comercial (que a su vez tiene varias etapas, circunstancias e impulsos hasta nuestros días).
Ya en 1873, la Municipalidad de Corquín Copán, en un Acta de la misma, mencionaba que para ese entonces en dicho Municipio habían establecidas cerca de 130 fincas, con áreas comprendidas entre 1 y 5 manzanas, desde unos siete o diez años atrás.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX pueblos como Trinidad, Colinas, San Nicolás, Atima e Ilama en el Departamento de Santa Bárbara y Corquín en Copán, Lepaera, Gualcinse y San Andrés en el Departamento de Lempira, así como San Francisco y San Marcos de Ocotepeque, fueron pioneros en este rubro en el Occidente del país.
El desarrollo de la caficultura en esta zona ha estado asociado a los nexos familiares, afines, geográficos, de comercio y culturales, con la República del Salvador.
Desde el uso de variedades comunes como “Typica denominada en la zona como Café Indio o Cafeton, para después continuar con la introducción la variedad Bourbon en los años 1950, y luego Pacas, Caturra, Catuaí y otras.
La producción se realizaba en terrenos con condiciones Agroecológicas apropiadas, la selección del sitio era vital, con sombra natural, de buen suelo y clima; se necesitaban áreas pequeñas (una ventaja fundamental del Café). Las prácticas agrícolas como: La siembra, selección de almácigo, constituyeron en alguna medida prácticas generalizadas, por ejemplo se seleccionaba la plántula para el campo definitivo, obteniéndola a partir de las que nacían naturalmente a la orilla de las quebradas (riachuelos) donde se acumulaban, o las que los pájaros o murciélagos dejaban caer en su busca de alimentos, en un proceso de selección natural. La plántula se sembraba en campo definitivo, haciendo un agujero en la tierra con una especie de barra de una planta de especie local apropiada, disponible en el lugar, llamada “siembra de escoba”. Las prácticas de mantenimiento se centraban en limpias, podas, agobios, más cierto manejo fitosanitario.
La producción era marcadamente cíclica, un año bueno, dos para recuperarse.
Cuando era la época de cosecha (Noviembre-Febrero-Marzo), la familia emigraba si vivía en el pueblo, si no incrementaba su trabajo, el Café ha unido las familias, su funcionamiento solo ha sido posible en un proceso de intercambio de esfuerzos intrafamiliares.
Beneficiado
Hasta los años cuarenta, y principios de los cincuenta el café se secaba en la cereza, llamándole Café Guacuco, cuando ya estaba seco; se secaba en patios de tierra algunos de los cuales habían sido apisonados y compactados manualmente, cuyo Café posteriormente se seleccionaba a mano para limpiarlo; también se secaba en patios de ladrillo cocido (ladrillo rafón), donde el Café se secaba mejor. Posteriormente se trillaba, fuera en unos troncos vaciados de diferentes maderas, llamado: Mortero, Piladera, etc.
Cuando la finca era más grande se usaba una Trilla, la cual consistía en un canal hecho de ladrillo o lámina, en una circunferencia completa, dentro de la cual se había colocado Café guacuco, y sobre el cual transitaba una rueda de madera que los pisoteaba tirada por una bestia mular, que giraba entorno, atada a un timón que tenía como eje el centro de la circunferencia. Lugares como Lepaera, San Francisco del Valle, Trinidad, Colinas las usaron.
Comercialización:
El Café se vendía en oro a San Pedro Sula por caminos y derechuras, tardándose varios días en la travesía; también lo vendían a la República del Salvador desde San Marcos de Ocotepeque, Corquín Copán, varios caficultores se unían y hacían el viaje juntos, a lomo de mula, tardándose varios días en llegar, haciendo estaciones en lugares conocidos; hasta un lugar cerca de San Salvador llamado la Toma de Aguilares, allí esperaban el tren que pasaba, la última parte del viaje lo hacían por ese medio.
Hubieron en varios pueblos, personas que se encargaban de prestar ese servicio, poseyendo 20-50 mulas de carga, de cuyo mantenimiento y manejo se especializaban. Llevar el Café, al comprador, era una alternativa; venderlo en el lugar a comerciantes salvadoreños, que llegaban era otra.
Así mismo también era común los intercambios, porque era cuando el papel moneda era tan escaso y las transacciones se realizaban en función de trueque: Café por mercaderías traídas por los salvadoreños (ropa, jabón, dulces, zapatos, camisas, alambre de púas, sombreros, clavos, etc.), o por bestias de carga y de silla; durante mucho tiempo el precio de las mercaderías lo determinaba el precio del Café.
Con la llegada del avión de carga y de pasajeros (de las empresas TACA y SAHSA), el Café también se transportaba por esa vía, hacia San Pedro Sula, durante los años entre 1940 y 1965, hubieron campos de aterrizaje en: Santa Rosa, Concepción (anteriormente), Corquín, Ocotepeque, San Marcos de Ocotepeque, Copán Ruinas, etc. Posteriormente, con el aumento de la superficie cultivada de Café, la red de carreteras se amplió poco a poco, entonces comienza una nueva era con el transporte terrestre.
La calidad del Café de esta Zona siempre reconocida y diferenciada por diversos Comercializadores y Exportadores, así como localmente, nacionalmente e internacionalmente.
Población
La región de Occidente de Honduras está conformada por los departamentos de Lempira, Copan, Ocotepeque y oeste de Intibucá, colindan con la frontera de El Salvador y Guatemala.
La región de Occidente, es una de las más importantes del país, por sus altos índices de producción y desarrollo organizativo. Contribuyendo con más de 1.6 millones de quintales y mas de 24,925 productores (Representa el 39 % producción nacional), siendo la zona con mayor rendimiento por manzana del país.
Población total en la zona piloto: 826, 975 habitantes en el área geográfica: 9,637.97 km2 .
